En Ex parte Fahey (1947), la Corte Suprema describió el mandamus como un remedio drástico, que debe reservarse para causas realmente extraordinarias. La frase se ha repetido en cientos de sentencias posteriores para recordar que este recurso no sustituye una apelación ordinaria ni corrige cualquier error de un juez o funcionario: exige algo más.
¿Este caso se parece a tu situación?
Solicitar orientación gratuitaEn el contexto migratorio, esa exigencia se traduce en un estándar exigente para las demandas contra USCIS: no basta con estar disconforme con la espera, hay que demostrar que la demora ha traspasado el umbral de lo razonable y que no existe otra vía efectiva para resolverla. Ex parte Fahey sigue siendo la cita clásica que los tribunales usan para explicar por qué no cualquier frustración administrativa merece una orden judicial.