El director general de Correos se negó a pagar una cantidad que el Congreso ya había ordenado abonar a un contratista postal. La Corte Suprema sostuvo que, una vez que la ley fija con claridad una obligación de pago, el funcionario no tiene discreción para negarse: solo le queda cumplirla. Ese es precisamente el terreno donde opera el mandamus.
¿Este caso se parece a tu situación?
Solicitar orientación gratuitaKendall v. Stokes es la sentencia que consolidó la distinción entre actos discrecionales —sobre los que un tribunal no puede sustituir el criterio del funcionario— y actos ministeriales, donde la ley no deja alternativa. Esta división sigue siendo, casi dos siglos después, la primera pregunta que un abogado se hace antes de redactar una demanda de mandamus contra USCIS: ¿la ley obliga a decidir, aunque no obligue a aprobar?